La pasión por la danza no entiende de edades ni de trayectorias cumplidas. Para José Basconsello, seguir aprendiendo es parte esencial de su vocación. Con una extensa carrera como bailarín, profesor, director y coreógrafo, hoy suma un nuevo desafío a su recorrido artístico: la formación terciaria en Interpretación de Danzas, una propuesta académica que amplía sus conocimientos y le permite incorporar nuevas herramientas para la enseñanza y la puesta en escena.
Su historia con el baile comenzó a los seis años y, desde entonces, la danza se convirtió en una parte fundamental de su vida. En 1993, junto a Paola Brelli, creó el Ballet de Folklore y Tango Eluney, aunque su vínculo con la actividad ya tenía antecedentes: con apenas 14 años había impulsado su propia peña, Ñanderogami.
Desde aquellos primeros pasos hasta la actualidad, Basconsello construyó una trayectoria marcada por el trabajo, la perseverancia y el compromiso con la cultura popular. Como bailarín, participó en distintas instancias de las subsedes del PreCosquín, donde llegó a ser finalista, y recibió durante varios años reconocimientos como mejor bailarín en certámenes realizados en la provincia de Buenos Aires y en Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba.
Su labor también trascendió las fronteras. Durante años se desempeñó como profesor del grupo folklórico de la ciudad de Carmelo, en la República Oriental del Uruguay, junto a la profesora Jacqueline Dusac, con quien además compartió proyectos vinculados a la enseñanza y la difusión de la danza.
A lo largo de su recorrido, fue creador e impulsor de propuestas que dejaron su huella en la agenda cultural local. Entre ellas se encuentran Canto y Danza en el Día de la Madre y La Tanguería, esta última desarrollada junto a Dusac, su compañera de docencia.
También participó en la coordinación de la entrega de los Premios Méritos y tuvo a su cargo la coordinación general de las 13 ediciones de la Fiesta de la Tradición realizadas en la plaza 1° de Mayo. El encuentro reunió a artistas locales y regionales, ballets invitados, artesanos y propuestas gastronómicas, con un patio de comidas que se convirtió en uno de sus atractivos tradicionales. En sus dos últimas ediciones, el cierre musical estuvo a cargo de Juanjo Abregu.
A esa extensa actividad se suma su labor como profesor de los talleres municipales, función que desempeña desde hace más de 28 años. En ese tiempo, acompañó la formación de numerosos bailarines y contribuyó a mantener vivas las expresiones folklóricas y populares.
La formación como una materia pendiente
Su recorrido profesional incluye títulos de profesor superior en Folklore, Tango, Salsa y Gimnasia, además de una formación pedagógica universitaria y una Diplomatura Superior en Dirección de Instituciones Educativas. También realizó y aprobó la capacitación en Especialización Docente de Nivel Superior en Educación en Contextos de Encierro.
Sin embargo, lejos de considerar que su experiencia es suficiente, Basconsello decidió asumir un nuevo desafío académico: la Tecnicatura Superior en Interpretación de Danzas, una carrera oficial de nivel terciario que está cursando y cuyo primer año se encuentra próximo a finalizar.
La propuesta contempla una formación integral orientada al desarrollo de artistas versátiles, a través del trabajo sobre la técnica corporal, la composición coreográfica y la interpretación escénica. A lo largo de los tres años de cursada, los estudiantes abordan disciplinas como danzas clásicas, jazz, danza contemporánea, folklore, tango, teatro, tap, ritmos urbanos y caribeños, flamenco, audioperceptiva musical, anatomía y nutrición, historia de la danza y composición coreográfica, entre otras.
Para Basconsello, esta instancia representa mucho más que sumar un título a su currículum. Es la posibilidad de actualizar conocimientos, descubrir nuevas herramientas y enriquecer su manera de enseñar, incluso después de tantos años de experiencia en los escenarios y las aulas.
“Para un bailarín, en mi caso que comencé a los seis años, es un orgullo poder realizar esta carrera, porque te brinda nuevas herramientas y conocimientos para formar a otros bailarines”, expresa.
En ese sentido, destaca que la capacitación también está dirigida a quienes, pese a contar con años de experiencia escénica, buscan perfeccionar su trabajo artístico. “El estudio y la formación siempre son bienvenidos, por más años que uno tenga como docente, bailarín, coreógrafo o asistente”, sostiene.
Un desafío para las nuevas generaciones
De perfil introvertido, pero cercano y cómplice con sus bailarines fuera del ámbito de las clases, Basconsello encuentra en la docencia una de sus grandes motivaciones. Su objetivo no se limita a transmitir pasos y técnicas: también busca aportar a la formación de artistas capaces de desenvolverse profesionalmente en un ámbito que exige dedicación, disciplina y aprendizaje permanente.
Por eso, a esta altura de su carrera, decidió saldar una asignatura pendiente. “A mi edad me propuse que esta era una materia pendiente, para poder plasmar estos conocimientos en las nuevas generaciones, en aquellos que el día de mañana quieran ser buenos profesionales en esta difícil elección que es la de ser artista”, afirma.
Con casi 37 años de trayectoria desde la creación de Eluney, José Basconsello demuestra que la experiencia no está reñida con la formación y que el compromiso con la danza también implica animarse a empezar de nuevo. Porque, después de tantos años dedicados a enseñar, dirigir y crear, sigue eligiendo el camino del aprendizaje, convencido de que siempre hay algo nuevo por descubrir y transmitir.