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Ola de robo de medidores golpea al centro y ABSA ya denunció más de mil casos
El robo sistemático de medidores de agua golpea con fuerza al centro de Campana, tras una nueva serie de ataques en calle Brown donde delincuentes arrasaron con varios artefactos. ABSA radicó una nueva denuncia penal y las estadísticas oficiales revelan que ya superan los mil casos acumulados en los últimos años.
La reiterada sustracción de medidores de agua potable continúa generando zozobra entre los vecinos de nuestra ciudad, una problemática que volvió a evidenciarse con crudeza en la cuadra de calle Brown, entre 25 de Mayo y Mitre, donde los delincuentes se llevaron una gran cantidad de artefactos en una sola recorrida. La gravedad de la situación dejó al descubierto el hartazgo de los frentistas, tal como ocurrió días atrás cuando un vecino de la zona logró interceptar a los ladrones en pleno accionar y los obligó a abandonar el botín, provocando su huida.

Mientras las imágenes de las cámaras vecinales intentan aportar datos para dar con los responsables, los datos oficiales dados a conocer por la prestataria Aguas Bonaerenses (ABSA) confirman que el delito escala sin pausa en el casco urbano. A través de una nueva denuncia penal presentada por la empresa, se constató la pérdida de otros 75 medidores de agua, llevando el total acumulado en lo que va del año a 253 dispositivos sustraídos, lo que representa un promedio de 1,23 robos diarios que afectan la cotidianeidad de los hogares campanenses.

El impacto de esta modalidad delictiva se refleja con claridad al repasar la estadística oficial acumulada en los últimos años, que marca un crecimiento sostenido y extraordinario en comparación con otros distritos de la región. A los 253 medidores robados en el corriente período se le suman los 213 casos registrados durante 2024 y los 673 hurtos sufridos a lo largo de 2025, totalizando 1139 artefactos arrancados de las conexiones domiciliarias. Este delito vandálico no solo vulnera la seguridad de las familias, sino que además interrumpe el acceso a un derecho humano esencial como el agua potable y provoca graves pérdidas en las redes que deterioran la presión del servicio en los barrios afectados.