El conocido como turismo gastronómico es una es una modalidad distinta de hacer turismo; es, desde luego, una manera de conocer la cultura, costumbres e historia de un país o región, reflejando su historia y se convierte en un pilar fundamental de su identidad. Es, sin duda, uno de los grandes atractivos de la actualidad, ya que nos permite conocer a fondo un destino… El turismo gastronómico se ha posicionado como uno de los impulsores del desarrollo económico, logrando a través del mismo una verdadera transformación estructural y resultando un gran atractivo del turismo contemporáneo. Con él, se consiguen beneficios para las comunidades locales y uno de los principales motores de las auténticas experiencias sensitivas.
En el sector turístico, la gastronomía ha cobrado un papel protagónico y en constante expansión. Ambas industrias se complementan de manera integral, hasta el punto de que la identidad culinaria constituye el pilar fundamental de la experiencia en cualquier destino y también puede incluir actividades como participar a clases de cocina, visitar productores locales y asistir a festivales gastronómicos.
Son múltiples los factores que impulsan el turismo gastronómico; entre ellos, destacan las motivaciones culturales. En este contexto, la cocina de un país trasciende la mera satisfacción de necesidades fisiológicas básicas y se convierte en un vehículo esencial para comprender su identidad.
En el turismo gastronómico los viajeros se centran en probar platos típicos, productos autóctonos y especialidades locales; por otra parte, favorece el consumo y la producción de alimentos locales.