La tranquilidad del barrio Otamendi se vio alterada debido a las graves acusaciones que pesan sobre un residente de la zona. Familias del lugar decidieron movilizarse para exigir el inmediato retiro del acusado de su vivienda, argumentando que la convivencia en las condiciones actuales resulta insostenible y peligrosa para los más chicos.
Según explicaron los propios habitantes, ya son varias las denuncias de menores por lo que motivó esta acción colectiva para visibilizar la situación. Según consta en la denuncia policial, la madre de la menor se presentó en la Comisaría para ampliar una causa ya iniciada por abuso sexual y solicitar una medida cautelar de prohibición de acercamiento, al tiempo que manifestó temer por la integridad física de su hija y la propia.
Fue presentada una denuncia policial formal detallando la presunta existencia de un arma de fuego sin declarar dentro del inmueble del señalado. Frente a este escenario, allegados a la víctima expresaron su constante temor y que actualmente se ven obligadas a permanecer encerradas dentro de sus hogares. Además, afirmó que el acusado no respetaría las restricciones impuestas y que continúa teniendo contacto con la niña debido a la cercanía entre los domicilios.
“Mi hija prácticamente vive encerrada y con miedo. No puede salir a jugar ni andar en bicicleta. Somos nosotros quienes tenemos que escondernos, mientras él sigue ahí”, expresó la madre denunciante.
La causa penal se encuentra actualmente en manos de la UFI N° 9, bajo la tutela del doctor Ferreiros. Mientras la comunidad espera la concreción de las pericias psicológicas complementarias y la Cámara Gesell, los residentes locales continúan reuniéndose para firmar peticiones, más reclamos y manifestaciones para obtener una respuesta más rápida de la Justicia.