HOY 12:00
LA NOCHE DE ANOCHE
La Ciudad se abrigó de celeste y blanco para festejar otro triunfo de la Scaloneta
Los vecinos desafiaron las bajas temperaturas del invierno y se concentraron en la escalinata de la plaza principal para celebrar la victoria ante Jordania, demostrando que el idilio con la Selección no entiende de jerarquías rivales.
Otra vez, las farolas vestidas de celeste y blanco por el triunfo argentino.
Tres de tres. Argentina festejó el paso a 16 avos de final.
Como es tradición, la gente se reunió en las escalinatas de la plaza.
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La Ciudad se abrigó de celeste y blanco para festejar otro triunfo de la Scaloneta
Otra vez, las farolas vestidas de celeste y blanco por el triunfo argentino.
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La Ciudad se abrigó de celeste y blanco para festejar otro triunfo de la Scaloneta
Tres de tres. Argentina festejó el paso a 16 avos de final.
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La Ciudad se abrigó de celeste y blanco para festejar otro triunfo de la Scaloneta
Como es tradición, la gente se reunió en las escalinatas de la plaza.
La pasión por la Selección Argentina ya no sabe de lógicas ni necesita de finales épicas para volcarse a las calles. Tras el triunfo ante Jordania en la cita mundialista de este 2026, los vecinos de Campana demostraron que el apoyo al equipo de Lionel Scaloni es incondicional y espontáneo. Sin importar que se tratara de un partido de primera fase o que el termómetro jugara en contra, los campanenses sintieron la necesidad de encontrarse para compartir la alegría de ver ganar otra vez a la Scaloneta.
El epicentro de la celebración fue, como ya es una feliz costumbre, la emblemática escalinata de la plaza principal de nuestra ciudad. Allí se fue congregando un marco de público que, si bien no resultó multitudinario como en otras gestas históricas, tuvo la convocatoria exacta para regalar una postal sumamente cálida y colorida en medio de la tarde invernal. Banderas, camisetas de todas las épocas y gorros le cambiaron el gris al paisaje urbano en una jornada donde las sonrisas le ganaron por goleada al frío.
Los cantitos tradicionales de la hinchada argentina no tardaron en sonar y se convirtieron en el combustible ideal para encender la tarde. Los vecinos entendieron rápidamente que no había mejor remedio para combatir las bajas temperaturas que saltar al ritmo de Messi y compañía, recordando a viva voz la clásica máxima popular que prohíbe quedarse quieto para no ser confundido con un inglés. Así, entre abrazos, saltos y un contagioso optimismo, Campana volvió a dejar en claro que su romance con la camiseta celeste y blanco sigue más vivo que nunca.