Maximiliano Rugolo, exalumno de la Escuela N° 16 de nuestra ciudad e investigador del CONICET, fue distinguido con el año pasado por el prestigioso Premio Félix Azara. El científico campanense recibió este reconocimiento internacional por sus valiosos aportes en micología y el aprovechamiento sustentable de recursos biológicos dentro del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, en Chubut, provincia donde se encuentra radicado.
Recientemente fue seleccionado para el programa de becas Fulbright en colaboración con el Consejo Federal de Inversiones, una plataforma de enorme prestigio internacional que le permitió realizar investigaciones avanzadas y una estancia en la Universidad Estatal de Michigan, en Estados Unidos. Allí, bajo la supervisión de expertos globales, centró sus esfuerzos en el estudio de hongos silvestres comestibles nativos de los bosques andino-patagónicos, tales como la morilla y el gargal, especies de alto valor ecológico y económico que representan un recurso estratégico para comunidades como Lago Puelo, donde Rugolo fijó su residencia.
Actualmente, el científico campanense se encuentra instalado en España, donde lleva adelante una estancia de investigación en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición de Madrid. En este destino europeo, trabaja, junto a otras dos cientificas, con equipamiento de última generación. Su labor se enfoca en el desarrollo experimental de harinas miceliadas, un producto que combina cereales colonizados por hongos con el objetivo de fabricar galletas y crackers que posean propiedades nutricionales y bioactivas superadoras para el consumo humano.
Además de su perfil volcado a la producción y la transferencia industrial, el Rugolo mantiene un fuerte compromiso con la educación y la divulgación comunitaria. Ya que ha participado activamente en la creación de materiales pedagógicos y guías didácticas pensadas para acercar el universo fúngico a las escuelas y al público general, demostrando que el camino iniciado en los salones escolares de Campana puede expandirse hacia las fronteras del conocimiento global sin perder el sentido de impacto social.
Fuente: La Voz de Chubut