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HOY 8:30 AL FILO DEL DESASTRE
Las 10 mil toneladas de ácido que amenazaron el ecosistema de Campana
El impacto del químico Ginga Bobcat contra el petrolero Helios puso en jaque la seguridad de la Hidrovía debido a las más de 10 mil toneladas de ácido sulfúrico que transportaba, un cargamento que pudo haber provocado un desastre ecológico sin precedentes.
  • Las 10 mil toneladas de ácido que amenazaron el ecosistema de Campana

    El buque con ácido sulfúrico navegaba con destino al puerto de Rosario.

  • Las 10 mil toneladas de ácido que amenazaron el ecosistema de Campana

    La popa del buque petrolero sufrió las consecuencias del fuerte impacto.

Lo que parecía ser una tarde habitual de operaciones portuarias en las costas de nuestra ciudad estuvo a punto de transformarse en una catástrofe ambiental. El siniestro se produjo este lunes exactamente a las 17:36, cuando el buque químico de bandera panameña Ginga Bobcat que se dirigía hacia la terminal TFA en el Gran Rosario, colisionó contra el petrolero Helios mientras este último se encontraba amarrado en la zona operativa del puerto local. El nudo del peligro radicó en las bodegas del navío extranjero, que navegaba río arriba a una velocidad de 16 kilómetros por hora y transportaba 10.300 toneladas de ácido sulfúrico, una sustancia altamente corrosiva que, de haberse derramado, habría sellado un destino trágico para el ecosistema del río Paraná.

Expertos en seguridad marítima y ambiental coincidieron en que el incidente rozó el límite de lo drástico. El ácido sulfúrico es un compuesto que, al entrar en contacto con el agua, genera una reacción exotérmica violenta y altera de forma inmediata el equilibrio del medio acuático, lo que habría provocado una mortandad masiva de fauna y daños irreparables en la ribera. El margen entre un accidente con daños materiales y un desastre ambiental irreversible fue, en esta oportunidad, una cuestión de resistencia estructural, ya que el Ginga Bobcat redujo su velocidad a cero de forma abrupta al momento del contacto.

Afortunadamente, y pese a la violencia del choque registrado en los sistemas de monitoreo, no se reportaron filtraciones de carga ni incidentes contaminantes en las aguas. Personal de la Prefectura Naval Argentina se desplegó rápidamente en el lugar para coordinar las tareas de asistencia y comenzar las investigaciones que permitan determinar las causas de la maniobra. Mientras tanto, ambas embarcaciones permanecen bajo inspección técnica para evaluar los daños estructurales, dejando un fuerte llamado de atención sobre la seguridad en una de las vías navegables más transitadas del mundo, donde un error de cálculo pudo haber tenido consecuencias definitivas para nuestra región.