El ejemplar,
encontrado herido el pasado 24 de junio sobre la Ruta Panamericana, a la altura del kilómetro 65, fue trasladado al Centro de Recuperación de Especies Temaikèn, donde permaneció bajo el cuidado de especialistas.
Su recuperación fue un proceso complejo que requirió seguimiento, atención veterinaria y distintas etapas de rehabilitación para que pudiera recuperar sus fuerzas.
Finalmente, llegó el momento de su reinserción. Antes de ser liberado, el equipo de especialistas le colocó un collar satelital, que permitirá conocer cómo utiliza el ambiente y obtener información de gran valor para profundizar las estrategias de conservación de la especie.
Además de recuperar su libertad, el ciervo recibió un nombre elegido por la comunidad. Entre distintas opciones propuestas por la Fundación, la votación determinó que se llamara Lalo, en homenaje al guardaparque que le brindó los primeros auxilios luego de su rescate.
El regreso a la naturaleza representa una oportunidad para seguir aprendiendo sobre una especie emblemática de la región. El ciervo de los pantanos es Monumento Natural y, particularmente en el Delta del Paraná, se encuentra en peligro de extinción.
Su hábitat se encuentra muy próximo a zonas urbanas y productivas, una situación que plantea el desafío de promover una convivencia responsable y generar mayores acciones para proteger a esta especie.
El rescate y recuperación de Lalo también fue posible gracias al trabajo articulado entre equipos técnicos, guardaparques, autoridades e instituciones aliadas, además de la participación de la comunidad, que acompañó el proceso y fue parte de la elección de su nombre.
Así, después de semanas de recuperación, Lalo volvió a la naturaleza con un collar satelital que permitirá seguir sus pasos y aportar nuevos conocimientos para la conservación del ciervo de los pantanos.