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Una jornada de fe, encuentro y esperanza en el barrio San Cayetano
Con el lema "San Cayetano, danos paz, pan, trabajo y un corazón agradecido", la comunidad barrial se reunió para homenajear a su Santo Patrono en una tarde cargada de emotividad, fe compartida y tradiciones que se renuevan año tras año.
  • Una jornada de fe, encuentro y esperanza en el barrio San Cayetano

    La procesión recorrió las calles del barrio con profunda devoción popular.

  • Una jornada de fe, encuentro y esperanza en el barrio San Cayetano

    El Padre Rodrigo encabezó la celebración.

  • Una jornada de fe, encuentro y esperanza en el barrio San Cayetano

    La Parroquia barrial, colmada de vecinos.

  • Una jornada de fe, encuentro y esperanza en el barrio San Cayetano

    La caravana en procesión recorrió el barrio.

  • Una jornada de fe, encuentro y esperanza en el barrio San Cayetano

    Un barrio que se sostiene en la fe, la solidaridad cotidiana y el trabajo colectivo.

  • Una jornada de fe, encuentro y esperanza en el barrio San Cayetano

    Paz, pan y trabajo.

Vecinos y fieles del barrio San Cayetano se concentraron en la capilla local para dar vida a la tradicional jornada festiva. La procesión recorrió las calles del barrio entre cantos, oraciones y un clima de profunda devoción popular, reflejando el espíritu solidario y la esperanza que caracteriza a esta festividad cada 7 de agosto. Posteriormente, los asistentes participaron de la Misa central, encabezada por el Padre Rodrigo, un momento de recogimiento en el que la comunidad renovó su gratitud y sus plegarias por el pan y el trabajo digno.

Uno de los momentos más significativos de la cita fue la clásica bendición de los panes, así como también de las llaves de los hogares, los vehículos y diversos objetos de devoción personal que las familias llevaron con profunda fe. Como marca la costumbre comunitaria, la jornada culminó de una manera cálida y fraternal: compartiendo un rico mate cocido acompañado por tortas fritas recién preparadas. Este gesto no solo alimentó el cuerpo, sino que consolidó la unión de un barrio que se sostiene en la fe, la solidaridad cotidiana y el trabajo colectivo.