HOY 9:00
LA OTRA MANO DE DIOS
Lo-Cura por la Selección! Desde el techo de la Catedral, el Padre Fernando se hizo viral
Tras el histórico triunfo ante Inglaterra que clasificó a la Selección a la final, el Padre Fernando Crevatín cambió la solemnidad del altar por las alturas del templo. Vestido con la 10 de Messi, subió a lo alto de la Catedral de Campana para ondear la bandera argentina y regalarle un mensaje de fe, unión y desahogo a una comunidad necesitada de alegrías.
Hay momentos donde la alegría colectiva es tan inmensa que las paredes se quedan cortas. Eso debió pensar el Padre Fernando Crevatín, cura párroco de la Catedral Santa Florentina, cuando el pitazo final decretó el histórico triunfo de Argentina sobre Inglaterra, sellando el ansiado pase a la gran final de la Copa del Mundo.
Campana Noticias dialogó con el protagonista de esta historia quien destacó la importancia de profesar la fe en cualquier ambiente: "Se ve en los jugadores de fútbol que permanentemente viven, exteriorizan su fe, ya no tienen miedo de exteriorizar. Hay una búsqueda cada vez más profunda de Dios, un acercamiento de la gente a lo religioso, a Cristo, a Dios a la iglesia".
Lejos de la solemnidad habitual que imponen las naves de la catedral, el Padre Fernando decidió que la gratitud y la felicidad se debían gritar al cielo. Ni lerdo ni perezoso, vistiendo la camiseta albiceleste con la número 10 de Lionel Messi en la espalda y un gorro de lana para hacerle frente al frío, subió al techo del templo para ondear con fuerza la bandera argentina, regalándole a los vecinos una postal que rápidamente se volvió viral y conmovió a toda la comunidad.
"El festejo con la bandera fue una explosión de júbilo, hace tiempo que venía pensando algo así de sumarme a los festejos con toda la gente pero quizás estaba esperando el momento oportuno y creo que el partido con Inglaterra fue un momento muy pero muy especial. Así que ahí no dudé de preparar la escalera, de ponerme la camiseta y la bandera, y sí, poder expresar con toda la gente, unirte a la alegría de la gente. Un poco la fe también expresa esto, de hacerte uno con los sentimientos de la gente, siempre que sean sentimientos nobles, por supuesto, y qué lindo poder también decir que los que tenemos fe en Jesús, en Dios, nos gusta la alegría de celebrar la vida y celebrar los acontecimientos que también nos unen como pueblo." explicó el Padre.
Para el párroco, lo vivido en la cancha tiene un fuerte lazo con lo espiritual. "Leyendo la palabra de Dios, decía: 'saquemos a la luz las capacidades que Dios nos dio'. Y creo que esto es lo que está haciendo Messi y el equipo. Todo el talento y las capacidades que Dios les dio, las ponen al servicio de la fiesta, del deporte y de la alegría de un pueblo que está bastante sufrido", reflexionó con profunda sensibilidad humana.
El Padre Fernando sabe perfectamente que el fútbol, en tierras argentinas, es mucho más que once personas corriendo tras una pelota; es un bálsamo, un punto de encuentro donde las diferencias se diluyen. Por eso, su festejo en lo alto de la catedral buscó abrazar a todos, creyentes y no creyentes, en una misma sintonía de ilusión.
Con los pies en la tierra y el corazón en la final, el sacerdote concluyó con una mirada madura y esperanzadora, despojada de las presiones del resultado: "me encantaría que podamos salir campeones por supuesto, como todo argentino, pero te soy sincero para mí ya este equipo dio todo lo que tenía que dar yo me siento personalmente satisfecho y representado con este esfuerzo con este trabajo en equipo".
Mientras la Selección se prepara para el último paso, en Campana ya se sabe que, gane o pierda, la fe en este grupo y la capacidad de celebrar juntos ya se ganó un lugar en lo más alto.