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HOY 0:00 La Palabra del Domingo
Multiplicadores de la palabra
Por Rufino Giménez Fines – Sacerdote Rogacionista.
  • Multiplicadores de la palabra

    Rufino Giménez Fines

En este décimo primer domingo del Tiempo Ordinario, corresponde la lectura del Evangelio de San Mateo, Capítulo 9 versículo 35, y Capítulo 10, versículo 8: “35 Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas. Predicaba el Evangelio del Reino y curaba toda clase de enfermedades y dolencias / 8 Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos, expulsen a los demonios: de gracia lo recibieron, dadlo de gracia también”.
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Aquí nos encontramos con Jesús que comienza a posar su mirada sobre una muchedumbre abandonada, la elección de los Doce y la misión, donde se presenta como quien lleva a su plenitud la obra iniciada con Moisés. Pensemos en un nuevo éxodo, purificador, con la llegada del Reino. Es como una nueva Pascua liberadora, la Nueva Alianza que será sellada con la sangre del Cordero de Dios, que tiene el poder de sanar a los enfermos, purificar a los leprosos y expulsar a los demonios.
En términos eclesiales, estamos frente al llamado de Jesús al Reino de Dios. Él nos elige, nos llama, nos manda y nos da la misión. También podemos interpretar un alcance escatológico del momento, que tiene que ver con la mies ya madura. El anuncio del Evangelio remite directamente a Jesús y, a través de Él, al Padre.
Llevar el Evangelio es, ante todo, dar testimonio de manera directa y sencilla sobre Dios, manifestado por Cristo. Como núcleo y centro de la Buena Nueva, Jesús anuncia una salvación universal: todos están invitados al banquete.
Desde este lugar, podemos decir que evangelizar es actuar con la compasión de Aquel que se dejó conmover por la multitud. Es testimoniar con la fuerza de esa voz potente y amorosa de Jesús que llama e invita a sumarse a su misión, que atrae y conduce a su escucha solícita y personal. Llevar el Evangelio será suscitar otros Pedro, Juan, Santiago… apóstoles entusiastas, líderes juveniles, agentes pastorales, grupos y movimientos. Esto es vivir actuando la fuerza de la reconciliación, incrementando así la vida del pueblo en el seguimiento, el compromiso y la santidad, siempre poniendo el foco en no dejar indefenso, desorientado, oprimido, explotado o deshumanizado al otro.
La persona es un espacio donde Dios y los demonios se enfrentan. El Evangelio es el grito frente al silencio de todo lo que quita derechos, dignidad y libertad a la persona. Junto a los Doce, todos nosotros somos enviados a predicar lo que Jesús predicó, llevando salud, vida y liberación de lo demoníaco. Así lo indican las cuatro órdenes de Jesús: «Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos, expulsen a los demonios». Estamos hablando de liberar a las personas de todo lo que les roba la vida y las hace sufrir al punto de convertirlas en muertos en vida. La misión es sanar el alma y el cuerpo de quienes se sienten abatidos por la dureza de la vida diaria; o de aquellos que se creen autosuficientes, sin saber la capacidad de daño que tienen para consigo mismos y para con los demás.
Despertemos a verdaderos muertos en vida, resucitemos el amor a la vida, instauremos la confianza y la esperanza en Dios, la voluntad de lucha y el deseo de liberar en tantos hombres y mujeres cuya vida espiritual y cuya conexión con todo lo bueno van muriendo poco a poco; ayudándolos a vivir con más verdad, sencillez y honradez; invitándolos a desvincular sus vidas de falsos ídolos que los confunden, esclavizan y apagan, pervirtiendo sus conciencias.
Jesús transmite a los apóstoles la misión de anunciar el Reino y esa misión continúa en nosotros hasta el día de hoy. Cuando Jesús vio a la multitud enferma y agobiada, compadecido, se puso a enseñar y a sanar. Esa compasión frente a cada dolor humano es la actitud del apóstol, que debe tener un corazón capaz de conmoverse para acompañar y anunciar, haciendo que la vida que propone y agrada a nuestro Señor llegue a todos los hombres y mujeres sobre la tierra.