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Desencuentro
Vecinos de edificio denuncian "calvario" por vivir al lado de un bar sobre Av. Varela
El lunes fue la gota que colmó el vaso, tras un desenfrenado festejo por el UPD. En denuncias anteriores, personal municipal realizó mediciones de niveles sonoros en el interior de una de las viviendas afectadas: se registró un promedio cercano a los 40 decibeles, cuando la normativa establece una diferencia máxima permitida de 8 decibeles entre el nivel de ruido ambiente y el ruido generado.
Ante el último episodio, vecinos decidieron hacer pública la situación.
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Vecinos de edificio denuncian "calvario" por vivir al lado de un bar sobre Av. Varela
Ante el último episodio, vecinos decidieron hacer pública la situación.
Vecinos de un complejo habitacional ubicado sobre la avenida Varela, entre Jacob y Coletta, volvieron a denunciar ruidos molestos provenientes de un bar que funciona lindero al edificio y aseguran que la situación se repite desde hace meses sin una solución definitiva, convirtiendo sus noches y madrugadas en un verdadero "calvario".
Una de las residentes explicó que en reiteradas oportunidades reclamaron por el volumen de la música y las fiestas que se realizan en el local. A raíz de esas quejas, personal de la Dirección de Desarrollo Sostenible, Control y Regulación Ambiental del Municipio realizó inspecciones en el lugar durante septiembre de 2025.
Según consta en las actas de inspección, los agentes se presentaron en el domicilio denunciado, donde funciona el bar, y realizaron mediciones de niveles sonoros en el interior de la vivienda afectada. En una de las mediciones se registró un promedio cercano a los 40 decibeles, cuando la normativa establece una diferencia máxima permitida de 8 decibeles entre el nivel de ruido ambiente y el ruido generado.
Los registros detallan mediciones tanto con ventanas cerradas como abiertas, arrojando valores que superaban ampliamente el margen permitido, lo que fue considerado como una situación que “no cumple con las normas IRAM 4062”, según quedó asentado en la fiscalización.
Pese a esa intervención municipal, los vecinos aseguran que el problema continúa. “Viernes y sábado no se puede descansar y ahora se les ocurrió alquilar el lugar para festejar el Último Primer Día. Anoche no se podía dormir del quilombo que hacían”, relató una de las denunciantes.
La vecina también señaló que el bar estaría habilitado como tal, pero que las quejas no generan soluciones concretas. “En el municipio me dijeron que está habilitado, pero claramente no hacen nada. Esto pasa hace meses. Llamamos varios vecinos a Alerta Campana y dicen que no pueden hacer nada, y lo mismo la Policía. Es una cargada”, afirmó.
Quienes viven en el complejo sostienen que la ubicación del local agrava la situación, ya que el edificio funciona como una especie de “frontón” que rebota y amplifica el sonido, lo que hace que la música y los gritos se escuchen con mayor intensidad dentro de las viviendas.
Ante el último episodio registrado durante los festejos del UPD, los vecinos decidieron hacer pública la situación y volver a reclamar controles efectivos, además de cuestionar la habilitación de locales nocturnos en zonas pegadas a complejos habitacionales.
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