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Campana resistió el apagón que dejó a oscuras a casi 3 millones de personas
Mientras el AMBA y gran parte del interior provincial sufrieron el colapso de cuatro líneas de alta tensión por el pico de demanda y el calor extremo, nuestra ciudad no registró cortes masivos. Sin embargo, especialistas advierten por el riesgo de incendios en el cableado local ante la fatiga térmica de los materiales.
  • Campana resistió el apagón que dejó a oscuras a casi 3 millones de personas

    En casos puntuales, el cableado es exigido por el calor y la gran demanda.

La reciente ola de calor, con sensaciones térmicas que superaron los 35 grados, puso a prueba la capacidad de respuesta de la red eléctrica en toda el Área Metropolitana y el interior bonaerense. Debido a la exigencia térmica y al natural pico de consumo que se registra en estas jornadas, se produjo una afectación en cuatro líneas de alta tensión de 220 kV vinculadas a la subestación Morón-General Rodríguez. Este evento técnico, derivado de la alta demanda estacional, impactó en el suministro de casi tres millones de usuarios en diversos puntos de la provincia y la Capital Federal, dada la configuración interconectada que posee la red de distribución eléctrica.

En este escenario de alta exigencia para el sistema, la ciudad de Campana logró mantener un funcionamiento normal y sin interrupciones. Mientras otros puntos de la región debieron afrontar contingencias técnicas, el suministro local operó de manera estable, permitiendo que la ciudad transitara la jornada con total regularidad a pesar de las condiciones climáticas adversas que afectaron a gran parte del mapa provincial.

Desde una perspectiva técnica, los especialistas explican que el funcionamiento de la red en estas fechas está condicionado por la saturación de la infraestructura. Las redes de tensión están diseñadas para operar dentro de ciertos rangos; sin embargo, cuando el uso de equipos de refrigeración es intensivo y simultáneo, los componentes trabajan al máximo de su capacidad operativa. El calor ambiental influye directamente en los materiales conductores, dificultando que los cables y transformadores se refrigeren de manera natural, lo que genera un fenómeno de estrés térmico en los componentes del tendido.

Es precisamente este factor el que suele propiciar, durante el periodo estival, la aparición de focos ígneos o cortocircuitos en el cableado aéreo. La fatiga térmica, producto de temperaturas que se mantienen elevadas incluso durante la noche, puede provocar una degradación en el aislante de los conductores. Aunque en esta oportunidad la red en Campana respondió con eficacia y no se registraron incidentes, la persistencia del calor extremo sigue demandando un seguimiento cercano de la infraestructura para prevenir que el sobrecalentamiento de los materiales derive en fallas localizadas o incendios en el tendido público.

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