LA CONTRADICCIÓN EXPLOSIVA EN EL MARCO DEMOCRÁTICO, Y LA NEGACIÓN AL DIÁLOGO
Vimos últimamente por momentos, un sector del arco partidario opositor al gobierno local, luciendo como un show de pirotecnia que a medida que pasaban los días, se transformaba en una especie de erupción volcánica.
Los fuertes estallidos se vislumbran sobre un oscuro fondo, y esas explosiones sonaban con más fuerza en algunos medios, que los necesarios argumentos que debían sostener dichas actitudes que quedaban finalmente, encuadradas en lo que podríamos llamar intolerancia, o la no aceptación de opiniones diferentes, la falta de humor; y esos destellos sobreexponían aún más en imágenes a algunos dirigentes políticos de la oposición y en menor medida del oficialismo, y a menudo encandilaba a los actores de la misma forma que lo hace todavía, la necesidad de protagonismo.
También se observa que muchos de estos dirigentes partidarios (con representación partidaria o no), disfrutan de esta especie de pirotecnia ya que pareciera que, al menos hasta fines de agosto, una parte del arco opositor, tuvo una riquísima vida pública de debates, discusiones, descalificaciones, victimizaciones y enfrentamientos públicos. ¿Cambiará de ahora en más?
Nadie podría negarle a ciertos ediles, el protagonismo mediático en este escenario y en esta función teatralizada, buscando transformarse en las máximas estrellas del espectáculo, a pesar de saber (creo que es así), que en un amplio sector de la comunidad se han hecho fama de intolerantes, donde la palabra autocrítica no existe, y mucho menos el reconocimiento de errores o dichos inoportunos, y el pedido de disculpas de ser necesario.
En esa convicción que no permitiría cambiar el estilo o estrategia, casi hasta profético entre otros calificativos posibles, ha colocado en fila al Ejecutivo Municipal, a los bloques unipersonales, y ahora hasta un sector de la prensa, a quien algunos concejales habrían decidido al parecer, no darles más entrevistas.
Esta irritabilidad parecería sostenerse en cuestiones inexistentes, quizás, ya que ante la propuesta que argumenten esa actitud o declaraciones con dichos y debates, la opción es el silencio y no dar más entrevistas, lo que permite pensar que lo que dice ese sector del periodismo, es real, que no hay mentiras y que no se desvirtúa para nada la información como maliciosa y livianamente se ha denunciado públicamente, ahora, descalificando al periodismo.
En ese marco, vuelvo a insistir con la pobreza y la improvisación de ciertos dirigentes políticos; de las falencias y errores de las estrategias políticas que si no se renuevan se agotan, y mantener la esperanza de que se revea esta decisión a los efectos que la sociedad conozca la posición de cada uno. Sabiendo que el debate es el mejor camino, y que el dialogo es la única forma de acercar o de aclarar las cosas, y no el silencio o la negativa a una entrevista.
El derecho a réplica existe, se debe hacer uso de la mejor forma. Pero también existe el derecho a la opinión libre, a la libertad de expresión. No aceptar esto y pretender que solo se diga lo que se quiere escuchar no es lógico, y no va en defensa de la libertad de expresión. Sino todo lo contrario. Deja de ser democrático.
Y mucho menos debe argumentarse una actitud ante una opinión disidente, ante la información concreta que puede molestar, como una “campaña de desprestigio”, o que se desvirtúa una información, o que es una burla, ya que eso no es más que una estrategia política, clara y reconocida por algún concejal del mismo sector que ha optado ahora, por el silencio ante algunos periodistas.
Dar vuelta la página y comenzar de nuevo, sería la mejor opción, aclarando los tantos, y dejar de lado tantas chiquilinadas donde ahora, medios y periodistas, pasaron a ser los malos de una película con un guión muy pobre. Dos estrellas, para ser bueno.