2018-02-12 | 8:00 El mundo, a un click
Vuelos y Vacaciones te presenta un nuevo destino: Rumania
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Rumania (o Rumanía en español neutro) es un país con cierta mal ganada reputación: tiene un montón de estereotipos sobre gitanos, vampiros y corrupción, por lo que mucha gente piensa que no es un sitio que merezca la pena visitar o que tal vez es inseguro. Esto no es así, ya que ciertamente el país tiene sus problemas (como todos), pero también posee unos escenarios impresionantes, que merecen figurar en cualquier lista de lugares que ver antes de morir.

Debido a su rica historia medieval, Rumania está saturada (en un sentido bien positivo) de hermosos castillos en varios estados de reparación. El país también posee gran cantidad de bosques sin presencia humana (gracias a ello posee la mayor población de osos pardos de Europa), convirtiéndolo en un destino genial para los amantes de la naturaleza. Añadiendo a esto la cordillera de los Cárpatos que cruza el país por el centro, la combinación hace que haya ahí unas vistas y panoramas difícilmente olvidables. Para hacerlo simple, es un bosque entero, donde solo se tallaron las superficies de las ciudades y pueblos.

Es un destino que todo aquel que lo que lo visite, sin duda lo recomendará: un precioso y semi-desconocido país. El turismo aún no ha llegado de forma masiva, así que es buen momento para descubrir la Rumania más auténtica.

Quienes no estén familiarizados con Rumania, no tendrán demasiadas referencias visuales del mismo. Como mucho, les vendrá a la cabeza el famoso “Castillo de Drácula” y nada más.

Entre sus atractivos más importantes podemos mencionar los siguientes:

El Delirio del Sátrapa: es la imagen más reconocida de Bucarest y una de las más icónicas del país. El Palacio del Parlamento es el descomunal fruto del delirio del dictador Nicolae Ceaucescu, el lugar donde pretendía situar todos los órganos de poder. Cuentan que es el segundo edificio más grande del mundo después del Pentágono norteamericano. Las obras comenzaron en 1984 y aún no está terminado. Para su construcción se arrasó una amplia zona de la capital, incluidas iglesias ortodoxas con siglos de antigüedad.

Se usa como centro internacional de conferencias y su visita es una parada imprescindible en Rumania.

Iglesias de madera de Maramures (Patrimonio de la Humanidad de UNESCO): Otra maravilla de Rumania. Ubicadas en la región de Maramures (en el norte de Rumania), el viajero es recibido como parte de la familia por los habitantes de la región.

Las iglesias de madera de Desesti, Budesti o Surdesti son austeras aunque espectaculares por fuera, e íntimas y sorprendentemente bellas en su interior. Mejor visitarlas un domingo y coincidir con las misas ortodoxas. Los habitantes de esta zona rural del país acuden a la iglesia con trajes típicos, profunda religiosidad y amables sonrisas a los extraños que portan cámaras de fotos.

Castillos y palacios (Sinaia, Peles y Bran): Sinaia es un resort de montaña bien conservado. Se trata de un conjunto de casas con encanto, flanqueadas por los majestuosos picos rocosos, un montón de rutas de senderismo y una estación de esquí. Al lado de Sinaia está situado el Castillo Peles, que es absolutamente espectacular. Construido para el rey Carol I, al final de un camino forestal y en medio de la naturaleza. Cuenta con 160 habitaciones con diferentes influencias, desde morisca a turca, veneciana, florentina o francesa.

El Castillo de Bran, en cambio, es un recorrido por una leyenda, la de Drácula, y por una realidad, la del personaje que lo inspiró, el príncipe Vlad Tepes, "el Empalador". Conviene olvidarse de tópicos y quedarse con la historia real de Vlad. Son los dos lugares de Rumania en los que el viajero tal vez tendrá que hacer cola para entrar.

Pinturas a la intemperie en Bucovina: Humor, Voronet, Moldovita y Sucevita son cuatro monasterios que forman una interesante ruta artística en la región de Bucovina, en el noreste de Rumania. Estos monasterios ortodoxos tienen la peculiaridad de tener espléndidos frescos tanto dentro de las iglesias como en el exterior de sus muros, para explicar los pasajes bíblicos a todos aquellos que no cabían en su reducido interior: campesinos y soldados. Todos ellos son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Difícil reflejar su belleza sin mostrar una imagen.

Las ciudades Medievales de Sibiu, Brasov y Sighisoara: Muchas ciudades rumanas tienen centros históricos muy bien conservados, rodeados posteriormente por una periferia impresionante. Sibiu o Brasov son dos ejemplos de ciudades transilvanas en los que el casco antiguo parece un pequeño pueblo, con bonitos edificios que atesoran siglos de historia, calles adoquinadas y plazas barrocas, zonas cerradas al tráfico en los que vale la pena pasear sin un rumbo fijo. Sibiu, Capital Europea de la Cultura en 2007, tiene un encanto tranquilo que atrapa al viajero.

Sighisoara se dice que es la ciudad natal del padre de Drácula, Vlad Dracul y tiene un casco antiguo muy bien conservado, que es una pequeña ciudad fortificada. La ciudadela de Sighisoara ha sido catalogada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

El Delta del Danubio: se trata del delta más grande y mejor conservado de Europa. Acá, el Danubio que desemboca en el Mar Negro, es el hogar de 300 especies de aves. Si gustan de observar aves (bird watching) es uno de los mejores lugares de Europa para hacerlo. Ruta en Kayak o excursión en barco son las actividades típicas que se realizan en este sitio.

En cuanto a costos, el nivel de precios es todavía bajo para un país miembro de la Unión Europea. Al mismo tiempo, la calidad de servicios suele ser buena o muy buena, dando satisfacción al turista y ligereza en materia de gastos.

Gastronomía: Generalmente se come bien y en buenas cantidades. La gastronomía local es versátil, sobre todo a base de carne, con elementos originales pero gozando también de influencias regionales de centro-europa (salsas, papas, crema), rusa (sopas) y turca (abundancia de verduras y especias). En cuanto a comida rápida, muy populares son los kebabs (o shawarmas), sobre todo en Bucarest, que suelen hacerse con carne de pollo o vaca, papas fritas y variedad de ingredientes y salsas que pueden elegir. Pero realmente imprescindible es comer en casas rurales o pensiones, para conocer los aromas y sabores de la verdadera cocina local.

Lic. Guillermo Ceballos - Vuelos y Vacaciones
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