Sociedad
Lorena Sanchez
Memoria, olvido… repetición
Estoy en un evento gastronómico distendida y disfrutando de una porción súper calórica y salada de papas fritas cuando de pronto de fondo suena una canción al ritmo de las luces psicodélicas que dice más o menos así… “pero no me acuerdo no me acuerdo y si no me acuerdo, eso no paso”, al margen de ser pegadiza tuvo el poder de sacarme del estado de anestesia en el que estaba para disponerme a pensar en la lógica de ese silogismo reguetonero.

Lo primero que hice fue validar quien cantaba la canción que resulto ser de la cantante Mexicana Thalía, ese dato ya hizo que mi preocupación por el silogismo me hiciera sentir un poco ridícula, pero la verdad que en el contexto en el cual estaba podía disimularlo bastante bien, ya que, mientras por dentro convivía con esta inquietud por fuera parecía preocupada ahora por el avance de la fila en la que esperaba la entrega de la bebida que había comprado para digerir mas líquidamente el cono de papas.

Dije, ¿hay algo de verdad en que si uno no se acuerda es como si no hubiera pasado? ¿Puede ser Thalía una gran pensadora contemporánea? Y fueron estas preguntas berretas y existenciales las disparadoras que me hicieron reflexionar sobre la memoria.

La memoria… esa capacidad humana un tanto dejada de lado o menospreciada a la hora de hablar de las facultades del hombre y que además suele relacionársela directamente con la historia como si no tuviera entidad propia ¿Hay historia sin memoria? ¿Es la historia la memoria escrita?....

Todo esto me lleva a pensar en dos caras de la memoria: por un lado la memoria lógica y consiente que nos hace recordar la fecha de un cumpleaños, un número telefónico o la fecha de alguna batalla, y que siempre nos resulta útil y en cuanto nos falta es un verdadero problema que nos lleva a recurrir por ejemplo a las “notas recordatorias” o a los actuales “post it” que hacen que uno tenga esa sensación de que lo que sabía interior y anteriormente ahora lo sepa mediante el papelito de color y mientras el pegamento del mismo sea efectivo.

Por otro lado está la memoria inconsciente, la memoria de eso que nos ha ido constituyendo, la que ha ido formando nuestra identidad y de la cual su utilidad no es tan aparente y sin embargo y muy por el contrario esta memoria tiene alcance celular, es nuestros antepasados, es nuestra historia….

Recordar o rememorar puede producirnos felicidad o dicha como cuando recordamos algún hecho envuelto de buenos sentimientos, pero recordar también puede ser trágico y doloroso a tal punto de que si ese dolor es tan grande ni siquiera se lo recuerde, es decir, se lo suprime. Esta situación es totalmente limitante ya que en cuanto no se haga consiente esa falta de memoria, ese dolor, ese olvido nos condena a la repetición,

En algún lugar leí “la vida de los muertos vive en la memoria de los vivos”, en esta frase nuevamente se hace vivo el ciclo vida- muerte, lo muerto en el sentido metafórico, es decir, lo muerto en cuanto ya paso pero que aún vive dentro de nosotros.

La memoria es la clave para entender nuestra historia y descifrar si hemos de poder trascender y evolucionar sobre nuestro pasado. Volver a la memoria es también saber si hemos estado condicionados y limitados por ese olvido inconsciente y por lo tanto a la deriva de la repetición.

La memoria es uno de esos temas que integran nuestra angustia existencial pero para paliar esta angustia que no tiene nada que ver con este evento ni con este Sábado por la noche por suerte puedo escuchar sabiendo que gracias al cosmos la frase de la canción no es verdadera y seguir cantando ….. “pero no me acuerdo no me acuerdo y si no me acuerdo, eso no paso.

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