Sociedad
Lorena Sanchez
De túneles y vericuetos
 La historia de los túneles se remonta allá lejos y hace tiempo; el hombre los empezó a construir con distintos propósitos como ser el de habilitar el cauce de agua a lugares donde de forma natural no llega o al contrario para desviar el cauce en el cual el desborde resultaría amenazante, otro uso habitual es la construcción para la explotación de una mina y la consecuente obtención de algún metal precioso y como no mencionar por supuesto los túneles con propósitos ferroviarios. Ahora bien, cuando se piensa en un túnel inmediatamente y mentalmente se realiza el paralelismo con un puente, ambas construcciones son realizadas con fines de la posibilidad de traslado de un punto a otro, la diferencia es que el puente se levanta en general sobre un terreno depresivo y el túnel se cava hacia abajo.

Reflexionando sobre esto, ¿ cuantas veces en la vida se es arquitecto de semejantes obras?, muchas de esas veces ni siquiera se es consciente de lo que se está gestando y transitando, en general cuando la construcción se trata de un puente se puede caer en la cuenta de ello con mayor facilidad, ya que metafóricamente los puentes representan oportunidades, progresos, cambios; no así es en el caso del túnel en donde esa vía de comunicación que se establece no se trata con otro sino con uno mismo, es un camino solitario y oscuro hacia el interior de uno mismo. Ahora bien, ¿cuál es el origen de todo túnel introspectivo? Con bastante seguridad se podría decir que es la mala gestión de la soledad y de los miedos, la insoportable sensación de desamparo la que nos lleva a querer de alguna forma evadir y disfrazar ese malestar interno, entonces es ahí, cuando en medio de la desesperación se clava en tierra propia la primera azada para comenzar ese túnel, a veces irreversible, salvaje,
oscuro y corrosivo. Esa soledad se convierte en obsesión, en una idea fija sobre una persona, una cosa, una ambición desmedida sobre un trabajo o un proyecto; estos son por nombrar algunas cosas lo que hacen que por un rato uno se sienta distraído.

¿Qué pasa con esas fuerzas destructivas que comienzan a operar para abrir ese túnel interno?, ¿Cuál es el costo de ese camino? ¿Será por ejemplo la perdida de la integridad, de salud o de moral?
“en todo caso había un solo túnel oscuro y solitario” esta es la frase de Juan Pablo Castel en el momento previo a asesinar a María Iribarne, dominado por el odio y la desesperación de su obsesión por ella. Aquí el personaje utilizó a un lazo afectivo insano para generar su agujero interior.

Un túnel puede llevar agua donde no la hay o contener el desborde donde su exceso es peligroso, estas buenas causas solo pueden llevarse a cabo en tanto y en cuanto el sujeto que maniobra la azada se vaya amigando con su propia soledad, así reconociendo sus propios miedos, obstáculos y limitaciones logrará luego direccionar o al menos ser consciente de su propio camino oscuro, sabrá darle un buen propósito y de a ratos podrá colocar faroles de luz y llevar oxígeno a esos vericuetos. La excavación de ese sujeto deberá ser con el fin de aprender, de reparar o simplemente de ser mejor. Solo cuando haya culminado este encuentro interno y después de haber conocido la peor faceta y miseria propia será capaz de construir un puente, un puente hacia lo otro.

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