Sociedad
Julio Zapata - Periodista
Marcha del orgullo LGTB
“En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”.

La edición número 27 de la Marcha del orgullo LGTB volvió a apoderarse de las calles porteñas. Para algunas personas la marcha significa una lucha por la igualdad de derechos, sin embargo hay otras que aún no la comprenden.

En Av. de Mayo una fiesta comenzaba a prepararse: un arco iris inflable daba la bienvenida, banderas, carteles con inscripciones de deseos de libertad, personas con maquillajes artísticos, travestis con sus mejores vestidos, parejas de hombres unidos bajo un mismo beso, mujeres amándose cálidamente, familias dando el presente.

Las carrozas, preparadas para el desfile, rodeaban Plaza de Mayo. Cada una diferente, algunas ponían cumbia villera, otras reggaetón y música electrónica, todas bajo la misma consigna de marchar para expresar la visibilidad de esos cuerpos que aman, sienten, respiran, bailan y se divierten; cuerpos que hablan cuando un sector de la sociedad prefiere que no lo hagan, volviéndolos invisibles ante la mirada heteronormativa de lo que está bien y lo que está mal; una “Moral Pública”

Alan y Martín, son los organizadores de la carroza que se llama Impulse Buenos Aires, nombre de una ONG que junto a AHF (AIDS Healthcare Foudation) se dedican a promover campañas con mensajes de concientización, prevención e inclusión a personas que viven con VIH, lo hacen a través de campañas creativas, fiestas y eventos.

“Hay que manejarse con cuidado, por eso es fundamental usar forro”, comentaba el presidente de Impulse Bs. As.

El desfile cubrió por completo Av. De Mayo, desde los balcones de los edificios muchas personas sacaban fotos como si contemplaran una muestra de algún artista famoso, otras, tímidamente, solo observaban. Las calles masificadas por la cultura popular eliminando toda jerarquía social. Algunos cuerpos desnudos de ropa estaban vestidos con la frase “NO a la homofobia”.

Las declaraciones de amor espontáneas circulaban todo el tiempo, los besos entre hombres y mujeres irradiaban amor, el ojo inquisidor de la sociedad no estaba presente y los cuerpos aprovechaban ese momento.

“Marchar es hermoso, es sentirme libre y poder expresar que el odio y la violencia no están en mi vida cotidiana”. –Leandro, activista LGTB-

Varios representantes de distintas organizaciones sostuvieron que muchas veces sufrieron discriminación en primera persona y bajo distintas formas. La marcha del orgullo también tiene el objetivo de “mostrar” para erradicar la homofobia que siempre se hace visible en algunas de sus variadas figuras, bajo el protocolo de pensar a ese otro como diferente, porque rompe las normas de lo establecido como “lo normal”.

El Congreso fue el final de la marcha, la esquina de Rivadavia y Callao se convirtió en una fiesta donde la música, el baile, los besos y los cuerpos se unieron bajo una misma idea que Jáuregui supo definir y tal vez responda la incomprensión de la marcha: “En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”.
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