Adicciones
Luis. E. Acosta - Dr. en Neurociencias.
Consumos problemáticos en jóvenes escolarizados
Los datos indican que el consumo de sustancias psicoactivas ha aumentado de manera notable en todos los sectores de la población (1). El observatorio argentino de drogas (OAD) publicó en 2017 un estudio epidemiológico que abarcó a todo el territorio nacional involucrando a 2.227.579 jóvenes escolarizados y su relación con el consumo (2). Los principales resultados en relación a la magnitud del consumo mostraron que el alcohol es la sustancia más consumida entre los jóvenes escolarizados, siendo la edad de inicio 13.5 años. El trabajo mostró además que a diferencia de años anteriores tanto varones como mujeres manifestaron consumir proporciones similares. La marihuana es la principal sustancia ilícita de consumo entre los jóvenes escolarizados, en menor medida le siguen la cocaína, los psicofármacos sin prescripción médica y solventes inhalables. En el caso de la marihuana el consumo entre varones fue superior en relación al de las mujeres. El consumo de marihuana aumenta con la edad del consumidor, encontrando los valores superiores entre los estudiantes de 17 años o más.

El fácil acceso a todo tipo de drogas pone, a mi entender, la necesidad de trabajar fuertemente en la educación, utilizarla como una herramienta preventiva y convertirla en canal estratégico de la lucha por reducir los factores de riesgo asociados al consumo de sustancias psicoactivas.

Teniendo en cuenta que los comportamientos que se instauran en la infancia y en la adolescencia tienen una gran probabilidad de mantenerse en la edad adulta, y que la madurez física, emocional y cognitiva que alcanzamos en la adultez depende, en gran medida, de los cambios que nuestro cerebro experimentó durante la adolescencia, la escuela resulta la institución clave para la realización de programas de promoción de la salud fomentando los factores de protección y reduciendo los factores de riesgo.

En este contexto resulta fundamental trabajar fuertemente en la identificación temprana del problema y en los procesos de articulación entre el alumno, la familia, directivos, gabinete psicopedagógico, etc. Poniendo particular énfasis sobre la percepción del riesgo respecto de las características y severidades del daño a la salud, y las consecuencias a nivel cerebral que produce el consumo de sustancias psicoactivas. En este sentido resulta esencial generar las herramientas necesarias para lograr que los alumnos descubran y comprendan desde sí mismos las consecuencias del consumo

Por otro lado, es altamente recomendable que las acciones de capacitación en prevención en el ámbito escolar lleguen a todas las personas que componen la organización, con sus diferentes niveles de implicación y responsabilidad, es decir, directivos, coordinadores, profesores, orientadores, psicopedagogos, personal técnico – administrativo y alumnos.

Dr. Luis E. Acosta
Universidad de Buenos Aires
luisacosta79@gmail.com

(1) http://observatorio.gov.ar/media/k2/attachments/FactoresZdeZRiesgoZZ2017ZZ3Zenero.pdf
(2) http://www.observatorio.gov.ar/media/k2/attachments/AnlisisZdeZlosZcontextos.pdf
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